Encuentro de artistas

El sábado pasado invitamos a todos los artistas que desarrollan sus proyectos con el apoyo de Bienal a pasar una tarde de encuentro. La idea era presentar a los otros sus proyectos, pensarse como artistas en su contexto, y seguir creando la Comunidad Bienal que ya se instala como un valor para los artistas jóvenes.

 

Un sábado de lluvia en el Museo de Arte de Tigre fue el marco perfecto para este encuentro entre artistas. Quisimos que los bienalistas seleccionados este año para desarrollar sus proyectos, se conocieran entre sí y pudieran bucear coincidencias y diferencias en sus trabajos. El desafío era que cada uno se pensara como artista.

 

Los invitados fueron los integrantes de los proyectos de artes escénicas (danza, interdisciplinarios y teatro), escritores de novela y artistas visuales. Cada uno disponía de 10 minutos para contar su proyecto y cada artista lo hizo dejando la huella de su personalidad.

 

De artes visuales, el primero fue Alfredo Frías con Apuntes visuales para la reconstrucción de una historia negra. El proyecto reconstruye un asesinato ocurrido en Tucumán. La idea comenzó como una instalación y después de su paso por las tutorías, lo que se va a ver en el festival es una pintura al óleo gigante de 200 x 400 cm. A Alfredo le interesa cómo esa obra “más de la Academia” va a dialogar con la sala y los otros proyectos de sus co-bienalistas.

 

El único colectivo de visuales de Bienal, integrado por Lil Lilen y Julián Solís Morales Grupo Karicia contó cómo abordaban desde su proyecto instalativo el desalojo de las familias que viven en la zona portuaria de San Isidro.  La idea del colectivo es amplificar ese reclamo y darle voz en Compañía naviera del Litoral S.A. Reconstruir la biografía de ese lugar y acompañar ese reclamo con un fanzine que también van a presentar.

 

Santiago Delfino, uno de los artistas que vuelve a ser elegido por Bienal, este año con Simiente leyó su proyecto y sembró de preguntas a todos. Mostró parte de su material del trabajo: fotos de referencia y el punto de vista para abordar el proyecto. La idea de contraponer lo industrial y lo doméstico despertó muchas inquietudes en cómo iba a presentar su instalación. “No me interesa que el público tenga esa información para entender” disparó.

 

Un poco más perfomática fue la presentación de Ramiro Quesada Pons que “googleó en vivo” (sic) palabras que le interesan para su obra La imagen real en donde plantea cómo la percepción está mediada por imágenes. Buscó y analizó la palabra dios,  mostrando cómo el color blanco inundaba la mayoría de las imágenes que arrojaba el buscador. Fauna, Blanco, Extraterrestre fueron otras palabras que exploró delante de todos. Su instalación va a estar presentada sobre el color que se asocia a la tecnología, el azul.

 

De artes escénicas hubo un escenario variado. Desde Córdoba a Tigre, pasando por Retiro, llegó Ignacio Tamagno, co-director junto a Ezequiel Salinas de JET LAG. Contó el desafío de sumar el lenguaje y los elementos del cine a su obra. Presentó la referencia del cine francés en donde el cuerpo de un personaje contaba la escena de la película. Mostró además, videos en donde se podía ver el clima que iba a reinar en el proyecto que escribió a los 20 años y hoy le está dando forma.

 

Los imitadores fue el proyecto que Macarena Orueta presentó. Contó cómo venía de la danza a contar la historia de las personas que se dedican a imitar. Hizo escuchar un audio muy lindo en donde la actriz de la obra hablaba de sus sensaciones.

 

Juan Cruz Forgnone y sus 23 años, dejó a todos maravillados con una animación que mostró de una de sus puestas previas. Al más joven de los directores seleccionados, le interesa Ibsen en su etapa fantástica. Compartió cómo encara El canto invisible con un elenco con el cual viene trabajando hace 5 años. También contó de la música original que están componiendo para la obra.

 

En una investigación que busca indagar sobre el mundo humano y el animal, Salomé Bazán representante de Ninfa de Bianca Lerner contó cómo las bailarinas usan tapados para la obra que va a cruzar la danza y el teatro. Una obra en donde no hay narrativa, como elección.

 

De teatro musical, Ignacio Olivera -otro de los bienalistas que participó en el Seminario de Teatro Musical en la edición pasada de Bienal- presentó el proyecto Mamá está más chiquita, integrado por Juan Pablo Schapira  y Andie SayContó la interesante trama de la puesta y un poco la “cocina de su proyecto” y la experiencia de los dos ex bienalistas que trabajan juntos otra vez.

 

Matías Prieto Peccia y Mariel Velez contaron de qué la iba su musical No me digas, que ya sé y mostraron a todos una canción que gustó mucho. También, compartieron cómo fueron armando el equipo de trabajo y la obra, el proceso creativo que los llevó ahí.

 

De Literatura, la disciplina que esta edición tuvo por primera vez su convocatoria se presentaron los escritores que están produciendo las 16 novelas de las cuales una va a ser la seleccionada para su publicación.  Matías Buonfrate, arrancó con una disculpas en tono de humor “Lamento no tener lenguajes audiovisuales, sólo tengo el lenguaje” dijo para presentar su novela Constantino, acerca de un anarquista reencarnado en un niño del conurbano: Martincito. Contó un poco cómo fue el proceso de tutorías, similar al de un taller, en donde todos leían las novelas de los demás y se trabajaba sobre eso.

 

Nubia Bado contó que su Invasión en el Abasto, cuenta la historia de los que no cuentan la historia. En este caso de Wilson, un peruano que llega al barrio del Abasto en medio de una invasión alienígena.

 

Martín Jali, mostró en la pantalla la storie que hizo en Instagram y nos acercó un poco de su proyecto Los paisajes imaginarios. Contó acerca del proceso creativo de la escritura y de cómo le costaba contar a otros de qué se trataba su novela. Las tutorías fueron clave para ir descubriendo paso a paso hacia donde iba el texto.

 

Eric Barenboim, aunque devenido en autor, viene del campo del cine, contó como una noticia del universo del fútbol, dio origen a su novela fantástica Suárez en Kosovo. Además de ser una novela, los derechos para filmarla ya están en manos de otro de los bienalistas de audiovisuales de este año.  Contó que pasó horas leyendo, e investigando y en Google maps buscando Kosovo. Hoy afirma que sabe más de Kosovo que de fútbol.

 

Santiago Pérez Izquierdo cerró el encuentro contando acerca de su novela de ciencia ficción Yisuerí  y la relación que tiene con el existencialismo. Habló acerca de su fascinación por el género.

 

Del mundo de las series web, el productor Nahuel Billoni Ahumada y la guionista Maitena Minella presentaron una escena que todos miraron con una sonrisa. Sutil e interesante es la serie que van a presentar: Minga. El origen del proyecto está en un blog de Maitena en donde subía lo que escribía los domingos, con el espíritu de combatir el aburrimiento. Minga era una chica de 20 y pico que “quiso ser feminista pero no sabía cómo”. Minga también fue un libro papel al cual sumaron fotos y finalmente con la convocatoria de Bienal armaron un piloto.

 

Cecilia Marani, una de las guionistas de Protagonistas contó cómo ella y dos  actrices llegaron a escribir esta serie. Lo que hicieron es escribir la serie pensando en lo que querían actuar. Ellas escribieron esos papeles y los actuaron en cada uno de los capítulos, que son siempre diferentes. Además, hay personajes chiquitos en la serie que le dan continuidad. Como los otros bienalistas, mostraron un video divertido en donde se pudo ver el tono y el despliegue de las actrices. La serie está integrada por Ignacio Del Campo Iturregui, Camila Peralta, Ailin Zaninovich, Cecilia Marani y Giselle Fernandez.

 

Fue un día de cruce donde se siguió construyendo la Comunidad Bienal.

 

¡Gracias a todos por compartir sus proyectos!