LA MAGIA DEL HOMENAJE - Los imitadores

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA RIGUROSIDAD DEL TRABAJO

 

Entrevista por Ivana Soto


En escena hay tres artistas y múltiples personajes. Los imitadores, con dirección de Macarena Orueta, es una pieza de danza y teatro que esconde una pregunta sobre la representación, la copia y el original.

 

Los personajes de Los imitadores son la excusa para hablar del trabajo que hay detrás de su construcción, ¿no?

En la obra intentamos mostrar el lado que no tiene que ver con el personaje en sí sino con el imitador. La persona, no el personaje. Son tres imitadores, Linda, Beto y Nico, y su intimidad: el encuentro entre ellos cuando son ellos mismos, antes y después de los números. Hay quiebres, frustraciones, lugares más oscuros. Entre la construcción y la deconstrucción de cada personaje, uno ve pequeñas cosas de la convivencia.


¿Cómo apareció este mundo?

Empezamos a pensar en homenajear al que nadie quiere homenajear: el imitador y la idea peyorativa que existe alrededor de él. Entonces, comenzamos a reflexionar por qué en general nos parece que es mejor ser original cuando la copia puede ser perfecta y tiene muchísimo trabajo encima. Quisimos poner en valor todo lo que hay por detrás, resaltar el esfuerzo de buscar la rigurosidad, la exactitud que implica la copia.


¿Y esto guarda alguna reflexión sobre el arte en esta época?

Sí, es muy valorable la cantidad de trabajo que pone el artista. Nuestra generación tiene mucho más que ver con eso, con darle, darle y darle y que salga, que con la imagen del genio inspirado. Uno siempre quiere ser original pero hay muchas veces en las que no serlo también es legítimo. Hay muchos
modos de estar en el arte y por eso volvemos sobre una pregunta que ya fue hecha muchas veces: quién es el artista y quién dice quién es el artista. Un cantante de ópera que hace una interpretación de un aria es un artista pero el actor de calle Florida haciendo de El Hombre Araña no. Reproducir un repertorio en algunas artes está mejor visto que en otras, por ejemplo en el ballet o en la ópera. Y el imitador, sin embargo, tiene una carga valorativa muy baja. No hay, salvo grandes excepciones, un lugar de consagración; su práctica es más bien mediocre. Y de ahí se desprende otra idea sobre la legitimación y sobre la fama en el arte en general. En el imitador o aquella persona que se dedica a reproducir hay una resignación sobre la fama.
 

¿Un imitador nunca va a ser bueno en sí mismo?

No, y a su vez no va a conseguir nunca un reconocimiento mayor que el que ya consiguió el original, porque es el mismo material. De ahí la reflexión sobre el lugar que tiene en el mundo del arte cada una de las acciones del artista. Y también sobre la interpretación: hasta qué punto es copiar, imitar, inspirarse; los bordes de eso. Cada uno puede tratar de buscar su línea personal pero hay cosas de este mundo que uno quisiera que estuvieran para siempre y estos imitadores pueden llevarlas un poquito en su cuerpo. Esa es también su magia.


 

Los imitadores

Entradas: http://www.alternativateatral.com/obra53582-los-imitadores

Funciones Bienal en Escena: domingos de octubre y noviembre,  20 h.

3 y 10 de diciembre, 20h.



Más sobre la obra:

Nota blog acerca del proceso creativo de la obra.

 



 

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