Selva Almada: “Los híbridos o los textos anfibios son los que más me interesan”

La escritora entrerriana es una de las integrantes del Comité de selección de la Convocatoria Novela de la edición 2019 de La Bienal. Junto a Félix Bruzzone y la Editorial Entropía seleccionarán ocho proyectos de novela que se terminarán de escribir durante los primeros meses del año próximo en la clínica de obra con Hernán Ronsino. Luego, el Comité de selección volverá a leer las novelas terminadas y elegirá una para que ser editada por Editorial Entropía. Otra dos serán editadas por Notanpuán y por Editorial Conejos.  

Antes de que termine la etapa de convocatoria –hay tiempo para anotarse hasta el 20 de noviembre-, le hicimos algunas preguntas a Selva Almada para que nos cuente qué piensa del arte joven y de la escritura. 

 

¿Qué es para vos el arte joven?  

No podría definir el arte con categorías como joven o viejo. El arte que me interesa es aquel que siempre trae una noticia nueva sobre el mismo viejo mundo, una mirada novedosa: aquello visto y oído mil veces, como algo visto y oído por primera vez. Y debe ser una interpelación constante al poder establecido.  

¿Qué consejo les brindarías a los jóvenes artistas que están iniciando sus carreras?  

El mismo que me dio mi maestro Alberto Laiseca hace veinte años: para ser escritor (podríamos decir: artista) hay que leer mucho, escribir mucho y vivir mucho. 

¿Qué es lo que tenés en cuenta cuando lees y seleccionás textos en una convocatoria de novela? 

A mí no me interesa mucho la anécdota, qué es lo que se cuenta (aunque sí me gustan las tramas); es decir las historias ingeniosas no necesariamente son las que me interesan. Pero sí me interesa el cómo se cuenta. En esas primeras páginas de una novela tiene que haber una voz poderosa, que llame mi atención de alguna manera. A veces me han recomendado novelas diciéndome: arranca en la página 30 y desde ahí es buenísima... probablemente no tenga la paciencia de llegar hasta donde se pone buena. Si arranca en la página 30, entonces ahorrame esas páginas que sobran, ¿no?  

¿El arte joven interpela la concepción de los géneros literarios? ¿Qué puede ser una novela para vos? 

Cada vez desconfío más de los géneros, en el sentido de que no me interesan demasiado o que me interesan más los híbridos... una novela que se permita el lujo del verso por ejemplo. O una novela que tenga la unidad de espacio, tiempo y lugar que tradicionalmente es la regla del cuento. Una biografía que, sin ser ficcionada, pueda leerse como una ficción. Los híbridos o los textos anfibios son los que más me interesan. 

La mirada novedosa que esperás del arte joven, ¿se puede entrenar en una instancia de Clínica de Obra, por ejemplo, trabajando con otros? 

Sí, creo que sí. Un taller o una clínica no pueden por imposición de manos del maestro o la maestra poner algo donde no hay. Pero si hay una mirada particular, si hay talento, la compañía de otrxs en el proceso de escritura ayuda a encauzar. Compartir el proceso de escritura, que siempre es un lugar solitario, estimula, contagia y espabila. Cuando alguien empieza a escribir sus primeros relatos, a veces, el genio está ahí, como una planta extravagante entre un montón de yuyos y la clínica de obra, la escucha y la mirada del grupo, pueden detectarlo, decir "hay algo allí" donde aparentemente todo es silvestre y simplón. 

 

Selva Almada, Entre Ríos, 1973. Es la autora de El mono en el remolino. Notas sobre el rodaje de Zama de Lucrecia Martel (2017), El desapego es una manera de querernos (2015), Chicas muertas (2014), Ladrilleros (2013) y El viento que arrasa (2012). Su obra está traducida al francés, alemán, portugués, holandés, sueco y turco.  Coordina talleres de lectura y escritura en la ciudad de Buenos Aires. 

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