Una farsa trágica que cuestiona al capital

En el marco de Bienal en Escena, el crítico e investigador teatral Federico Irazábal entrevistó al director de RAT (Farsa Trágica)  para que nos cuente más de su obra estrenada en el Festival.

El espectáculo escrito y dirigido por Juan Mako parte de ciertos imaginarios locales para generar un pensamiento crítico acerca del mundo contemporáneo

La farsa no es algo muy transitado en nuestro teatro, y menos aún por alguien tan joven. ¿Cómo surgió la idea y por qué?

La farsa no es un género sino un procedimiento estilístico que busca mediante la metáfora hacer una denuncia. Y yo hacía mucho tiempo que tenía el deseo de hacerlo pero tenía el prejuicio, muy generalizado por cierto, de que la farsa era algo más paródico o caricaturesco, y por ende menospreciable. Tuve que ponerme a investigar acerca de la farsa para ver cómo era abordable y en qué medida me servía, en tanto procedimiento estilístico, para hablar de lo que yo quería hablar que tiene que ver con algo real que me sucedió pero que se vincula con un modo filosófico de pensar al mundo y a nuestra cultura.

¿Qué es eso real?

Yo originariamente quería trabajar con una obra de un autor argentino que me gustaba mucho. Comencé a hacer las gestiones por los derechos hasta que me encontré con la imposibilidad económica de hacerla. Sentí una profunda decepción pero no podía hacer nada al respecto. Así fue que me olvidé de ese proyecto y comencé a gestar uno mío, personal. Empecé a leer y a investigar mucho y desde esos materiales comencé un trabajo de escritura muy personal que me llevó a la elaboración de esta farsa trágica llamada RAT y que habla de la mercantilización del mundo. De cómo el dinero acaba determinando qué se puede hacer y qué no, quiénes pueden hacerlo y quiénes no. A mí esto me resultó terrible porque tuve que desplazar un deseo muy potente. Pero tuve la suerte entonces de poder hacer cruces de universos estéticos de artistas que hablaron de esto antes que yo como es el caso de Copi, de Agustín Cuzzani con El centroforward murió al amanecer, George Orwell con Rebelión en la granja, entre otros imaginarios cinematográficos. Con todo ese material me lancé a la escritura de una obra propia que cuenta acerca de un grupo de teatro que está ensayando una suerte de noticiero en el que se anuncia una invasión de ratas, o algo así, que asoman al mundo humano y comienzan a apropiarse de nuestro mundo.  Eso que forma parte de la ficción que ensayan, en determinado momento pasa de un nivel a otro y ellas vienen a reclamarle dinero porque cada vez que alguien hable de ellas tendrá que pagarle derechos. Hice una investigación muy profunda sobre las ratas, sobre lo que ellas significaron a lo largo de la historia de la cultura y aprendí que no siempre fueron lo que son hoy para nosotros. Nosotros hoy las sentimos como agentes patógenos, que merecen ser eliminadas y corridas de nuestros espacios. En otros tiempos y para otras culturas las ratas significan exactamente lo opuesto. Ahora la rata es una empresaria que me permitió reflexionar acerca de los límites del poder y de lo mercantilizable.

¿Es, entonces, una obra que habla sobre los problemas del teatro?

No, esa es la excusa. Al público no le importa lo que a nosotros nos pase. Sí cuenta acerca de la mercantilización en el teatro pero como excusa para poder hablar acerca de cómo la mercancía nos invadió e hizo que todo, absolutamente todo, sea transable en el mercado. Y es ahí donde aparece la otra dimensión de la obra, que es lo trágico.

por Federico Irazábal

RAT (Farsa Trágica)
Lunes 21 hs – Desde el 14-9
Hasta Trilce - Maza 177

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