"Somos la generación reciclada"

                                                                                                                             Por Gabriel Plaza*

Es cordobés. Hace siete años que se vino a Buenos Aires escapando de la vida familiar. Quería estudiar, hacer música, vivir libre. Estuvo dos años en Almagro. Ahora su barrio es Villa Urquiza. En la ciudad Fran Saglietti encontró su lugar para dedicarse a la música. “No podía vivir más con mi familia en Córdoba. Me quería ir. No sé, lo que le pasa a cualquier adolescente. Tocaba el bajo y era nuevito pero la música ya se había convertido en parte importante de mis días y mi tiempo. Eso me di cuenta en la primera abstinencia de música cuando se separó mi primer bandita La Veleta. Era un momento especial. No quería que se acabe. Tenía 17 años. Yo no sabía tocar pero mis amigos necesitaban un bajista. Así que empecé tarde. Conozco chicos que a los 5 años ya estaban tocando la viola. Empecé re tarde”.

"HACER MÚSICA ES COMO HABLAR, ALGO NATURAL COMO PEDIR UN CAFÉ"

Tarde o no, el camino de Fran Saglietti tomó una dimensión inesperada dentro de la escena musical independiente. Aprendió el lenguaje musical tocando con otros. “La academia no es mi forma de aprender. Aprendí tocando con la gente, es como un lenguaje. Como estudiarlo en la facultad y salirlo a hablar. Como pedir un café”, apunta con sencillez y tonada cordobesa. Un día el grifo de canciones se abrió y no pudo parar. Ya grabó dos discos con Francisca y los Exploradores, la nave cósmica donde compone, canta y toca todos los instrumentos. El disco debut en 2003, lanzado por el sello Discos del Bosque de Villa María, nuevo epicentro del Indie serrano, lo puso en el mapa. Recientemente acaba de lanzar al espacio digital su nuevo disco Ra con banda, donde confirma su tono experimental, creativo y más rockero. Pero Saglietti ya tiene un nuevo proyecto en la cabeza. En enero entra a grabar un disco doble y conceptual –un lado acústico y otro electrónico- con la asesoría artística de Adrián Dargelos de Babasónicos.

"YO SIEMPRE ERA EL RARO DE MI GRUPO DE AMIGOS"

Todo está pasando muy rápido. A los 27 años, el creador cordobés, acaba de ser uno de los cuatro ganadores del rubro música en la Bienal de Arte Joven, que producirá integralmente su nuevo álbum. “La experiencia de la Bienal estuvo muy buena onda. Me anoté sin expectativa. El trabajo con el tutor Carlitos Vandera me ordenó y fue importante a la hora de elegir las canciones. La clavó en el ángulo. Nos dejó jugar y nos hizo sentir a todos cómodos. Estuvo bueno conocer a otros músicos en las clínicas como Fly Fly Caroline y Anetol Delmonte. Soy fan de Tototomás que ganaron y de Eric Mandarina y Martín Minervini. Pensé que lo mío no se iba a entender. Ahora que gané el premio estoy agarrando la guitarra nuevamente para componer las canciones en tres meses. Al principio me asustó, pero ese es el fueguito que me mueve”.

Saglietti habla de viajes, nuevos discos, nuevas drogas y su romance con la tecnología que le dio un toque distintivo a su estética. Todo su show lo lleva ahora en un instrumento sueco llamado OP1. “Tiene todo lo que necesito. Syntes, bajo, bateria drum machines, secuenciador, samplers, así en el tamaño de un pocket libro y tiene un audio hi fi. Eso me ayudó bocha para conseguir un sonido pro para la Bienal. La estrené ese día en vivo”.  Antes todo su instrumental era la máquina ZoomRT123. “Era lo mas cabeza que había. Era de un batero amigo que la usaba de metrónomo. La tenía  tirada en un placard. Durante mucho tiempo eso me permitió hacer música de otra forma. Eso tenía tres canales, dos para baterías y dos para bajo. Con los sonidos que venían tenía que hacer música. Eso fue como una ventaja. Todo ahí, simple. Tenías que aprender a entablar un diálogo con un aparato”. 

"EL INDIE ME PEGÓ DE GRANDE Y ME PEGÓ FUERTE PORQUE ES MI GENERACIÓN"

Saglietti es un explorador. Sus canciones con trazos del pop Indie serrano, la electrónica y un espíritu rock, sorprendieron desde la aparición cósmica de su disco debut. Su figura fue creciendo en el Indie local como un magma melódico y generacional. Dice que no lo representa sólo una escena. Pero utiliza una foto para sentirse representado. “Ese concepto de la generación me asusta. Tranca, quizás seamos la generación reciclada después del vacío que dejó la dictadura y la televisión basura. Pero dentro de poco voy a participar de una fecha que es como un foto de época: Fantasmagoria, Bestia Bebe, Barco, Juana Molina, que es es la líder y Santiago de El Mato, que es el rey del under. Santi, tiene la capacidad de sublimar todo en una frase como Yupanqui. Expresa toda una parte de la sociedad marginal. No es lo normal. Lo ve Mirtha Legrand y que va a decir. Pero el chabón saca la foto perfecta de ese mundillo que somos”.    

La rareza, el humor y las sensaciones estimulantes que provoca su sonoridad están linkeadas directamente al imaginario cordobés. “A veces las dosis de humor que hay en mi música viene de Córdoba. El cordobés es como gracioso. Ser divertido en tu grupo de amigos era casi tan importante como jugar bien a la pelota. Era ser eso o estar cerca de los lindos. Yo no era ninguno de esos. Yo siempre era el raro”, se define el músico-performer capaz de aparecer en sus videos como un explorador espacial post industrial o un travesti en una noche de desenfreno en una disco retro.

Algo de su universo desenfadado y adolescente está en sus canciones. Algo de ese flasback de su niñez en el Barrio General Paz, cerca de la terminal donde se crió opera en su cerebro musical. “Me crié en un barrio tranquilo, lindo y bastante facho, con una iglesia cerca. Ahí, ya hay un condicionamiento de cómo vas a ser”, confiesa el artista.

¿Eso armó tu estética para hacer algo más libre?
Sin duda. Creo que dos pilares de mi espíritu son la luz y la ira. Lo bello y lo mundano. Es lo que hace cualquier persona que te quiere. La gente que te cría te enseña esas cosas integrales, lo que te forma como persona. En mi caso te hablo de esto y recuerdo a mi abuelo super sacado. La otra vez entendí que una de mis canciones que es muy noise y bardera era mi abuelo enojado. Y después una canción super despojadas y con mucha entrega era como ver a mi madre ¿Me entendés?. Recién venía caminando en medio de este calor y me cae el recuerdo de mi vieja teniéndome a upa y soplándome la cara porque tenía calor. Ese recuerdo no lo vivo como un recuerdo porque no tenía memoria en ese momento pero esta ahí. Es como si tuviese esa necesidad y quizás una canción me da ese aire”.

Su primer disco fue Californication de los Red Hot Chilli Peppers. Ahí se mete todo el rock en su pieza de adolescente. A partir de ahí el playlist de canciones de Fran Saglietti se disparó con Pink Floyd, mucho rock nacional de Divididos y La Bersuit, hasta llegar a los artistas de la escena independiente y el pop. “El Indie me pegó de grande y me pegó fuerte porque es mi generación. El punk también me acercó al Indie. Y el pop es más como una luz. Hubo personas que me dieron amor y eso dejó una luz que si logro canalizarla para afuera transmuta en algo bello en las canciones. ¿Raro no?”.

 

Un lugar. Los bares de Almagro. “Descubrí el tango en un bar re astilla de Almagro donde fui a tomar una birra y de repente un chabón al lado mío, un tachero, se ponía a cantar un tango con otro que estaba en la otra mesa. La rompían. Posta, como era antes. Ahí tuve mi contacto verdadero con el tango”.

Un libro. Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. “Hay muchas frases de ese libro que me están inspirando para mis canciones. Algunas que rescato: "como puercos ambrientos ansian el oro" y "ya nada comimos y toda la noche llovio sobre nosotros"

La pandilla. “Ando mucho con chicos del rap y músicos cordobeses que viven hace bocha acá como Cande Zamar que es muy lindo lo que hace y Juan Ingaramo que es un musicazo y un productor pop que trabajará en mi nuevo disco. También siento que hay una misma onda con los músicos de Mar del Plata que viven acá como los hermanos Ferro y que forman parte del sello independiente Desde el Mar.

Una escena. “Un día estaba en la casa de Vera Spinetta que es amiga y tenía una viola de Luis. Me la prestó y en ese estado místico me bajó un tema que en su homenaje bauticé “El enemigo”, igualito a un tema de él, pero otra cosa. 

 

*Gabriel Plaza es periodista especializado en música y curador de proyectos en Argentina y el resto de América Latina. Desde 1997 es crítico de música popular en el diario La Nación, donde entrevistó y reseñó la trayectoria de las personalidades más destacadas de diferentes géneros como Charly García, Mercedes Sosa y Caetano Veloso, entre otros.  

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