UN BILDUNGSROMAN CON TOQUES FANTÁSTICOS - Ruido blanco

Franco Calluso fusiona el mito de Orfeo y las sirenas, una anécdota nunca comprobada sobre el autor de El principito y el imaginario de la Antártida en este relato musical sobre relación de un becario y una foca.

Entrevista por Natalia Laube


 

¿Cuál fue la imagen disparadora de Ruido blanco y cuánto de eso quedó finalmente en la obra?
El germen de la obra fue una anécdota que alguna vez me contaron y cuya veracidad jamás pude comprobar: aparentemente, Antoine de Saint Exupery habría tenido una foca de mascota en su departamento de Buenos Aires. Dicen que la tenía en una bañadera y que tenía que ponerle barras de hielo constantemente para que se mantenga viva. Había algo de esa relación relación enfermiza y dependiente entre una foca y un artista excéntrico que me parecía que daba para escribir. Al final, ese texto nunca me salió. Pero de todo aquello quedó algo que se fue entremezclando, más tarde, con este relato de viaje; después apareció el becario y la sensación de que la obra también podía ser una especie de Bildungsroman, de relato de formación. En algún momento me di cuenta de que Rosalba Mena, a quien admiro mucho, tenía que encarnar a la foca. Ahí las piezas se empezaron a juntar y el proyecto fue cobrando forma.

Casualmente, contás una historia de formación en el marco de un espacio de formación como la Bienal...
Cuando fuimos seleccionados, empezamos a jugar con mucho con esa idea: esta experiencia empezó a tener un diálogo hacia adentro, muy directo, con nuestro trabajo y su universo. La idea de tener un tutor, que es un poco como el coordinador de beca de la obra, el ejercicio de tener que entregar una determinada obra en una determinada fecha: fuimos encontrando esas coincidencias y nos parecía divertida la relación entre la realidad y la ficción.

¿Puede que haya algo de la historia de Ulises y las sirenas sobrevolando en el relato?
Sí, existe un vínculo, pero en realidad creo que puedo encontrar todavía más relación con el mito de Orfeo y las sirenas, que es un relato de origen incluso más antiguo. Orfeo, divinidad de la música, componía sonidoscon un plectro, un instrumento hecho con el caparazón de una tortuga que generaba una música estridente que podía contrarrestar el canto de las sirenas.

¿Y por qué sentiste necesidad de retomar ese mito?
No diría que fue una necesidad. Pero mientras estaba escribiendo la obra, el mito se impuso, la tradición literaria más primigenia cayó encima del relato, y creo que le sumó mucho a la obra hacerse cargo de este diálogo, encontrando también su forma contemporánea. Es decir, no concibo Ruido blanco como una reescritura del mito sino que entiendo que existe una intertextualidad. Me parece que cuando uno detecta esos diálogos tiene dos opciones: hacerse cargo de la intertextualidad o pasarla por encima. Pasarla por encima tampoco hubiera estado mal, ¡pero creo que tomamos la decisión correcta haciéndole lugar!
 

Ruido blanco
Entradas: http://www.alternativateatral.com/obra53589-ruido-blanco

Beckett Teatro - Guardia Vieja 3556
Funciones: viernes de octubre y noviembre 21 h. - 1 y 8 de diciembre, 21 h.

 

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