Los sonámbulos o El sentido de la paranoia - Campus *Literatura* Día 1 Bis

Crónica de Lara Segade, coordinadora del Programa Intensivo de Literatura del Campus Bienal.

 

 

El sábado a eso de las 4 (fin de semana, vacaciones de invierno) los alumnos de la clínica de Alejandro Crotto y Pedro Mairal salieron a caminar por los alrededores del Recoleta, en parejas, un rato cada uno con los ojos cerrados. Era un experimento: para ver lo que pasa cuando no se cuenta con el más común de los sentidos.

 

 

Hay grietas entre los adoquines de recoleta. Mis pies son tan pequeños que entran exactos entre los espacios que dejan. Me dejo llevar. La gente piensa que soy ciega pero puedo verlos con mis oídos. Y tengo un traductor que reconstruye el mundo que escucho. El pasto es un territorio mas amigable. Camino entre retazos. Me dejo llevar aunque algún desnivel me tranque. El sahumerio hace de brújula, el pavimento también. Voy a ningún lado. Me vuelvo me dejo llevar.

 

Delfina Uriburu

 

*

 

Recuerdo el grano de diversas texturas, el tono de ciertos sabores y aromas, la amplitud de los espacios, la forma de los elementos.

Hay un espacio donde muevo mis manos que es fluido y etéreo. Habito mucho tiempo en un espacio donde este fluido permanece quieto; ese espacio está limitado por elementos macizos que lo limitan. En ese espacio el firmamento es liso y frío. Me arrastro mucho por ese firmamento liso, a pesar del frío. De todas maneras, todo mi cuerpo está cubierto de pliegues que los elementos blandos y móviles me quitan y me colocan. Hay otro espacio que no parece tener límites; o en el que los límites son azarosos e irregulares. En ese gran espacio, el fluido etéreo se mueve. A veces muy rápido y a veces casi permanece también quieto. En ese espacio el fluido a veces se calienta de un lado; mi rostro toma temperatura de ese lado. Cuando el fluido es frío aquello es agradable, pero cuando el fluido está caliente aquello termina quemando. Aquella quemazón es a veces intermitente. Mi cuerpo se aletarga periódicamente. A veces de manera profunda y casi dolorosa, otras de forma suave y agradable. Duermo.

Santiago Clément

 

*

 

La plaza. Un globo amarillo flamea en un mástil palito de plástico. Copos de luces y sombras adentro de los ojos cerrados. Respiro una música de a tramos breves e incómodos. Cuando me dejo llevar inspiro una guitarra. Alivio. Exhalo y ya no la escucho. Me irrumpe toda el miedo a chocar contra la voz de un niño. Ella lo lee con su brazo liviano en mi cintura y me da la mano. 

Después pierdo la plaza en un sonido cerrado. El viento ya no me rosa la cara. Un golpe de perfume demasiado sofisticado para ser limpiador de baño público. Acá es adentro.

 

Mariana Komiseroff

 

*

 

 

las voces saben del sol

el sol sabe lo que sabe

camino

y el que camina no es mí cuerpo

(de eso nadie se da cuenta:

por primera vez camino y el que camina no es mí cuerpo y nadie se da cuenta)

 

todo mezclado hasta que hablamos

las voces que saben del sol

¿qué saben de sí?

 

Diego de Angeli

 

*

 

Todo me sobresalta: un estornudo, la puerta de un auto. Qué bueno que existe Rita. ¿Nicolás se fue? ¿Por qué no habla? ¿Cómo saben los ciegos que las personas no se van? Tengo zapatillas pero siento la superficie del suelo. Esto es pasto. Esto, piedra. ¿Hay un escalón? ¿La vida es un escalón imaginario? Si viene uno, ¿me van a avisar? ¿Sube? ¿O baja? ¿La paranoia es un sentido? Sofía me dijo que estaba en esta plaza, ¿me la habré cruzado? ¿Como saben los ciegos si se cruzan con alguien? ¿Estoy pensando y debería estar sintiendo? "¿Me trajiste la camperita?" "¡Dani! ¡Cuidado!". Restos de conversaciones como cuando me estoy por dormir. ¿Me estoy por dormir? ¿Cuánto falta? Sombra, sol. Sombra, sol. Se hace mucho silencio si te acercás al cementerio. ¿Hay algo afuera o está todo en mi cabeza? El olor a mandarina. El olor a madera recién pintada. Es un alivio abrir los ojos en cualquier momento. 

 

Fernanda Mugica

 

*

 

que hiciste ayer? 
yo cerré los ojos
me puse las gafas
y deje que fer y nico
me lleven a otra dimensión

 

Rita Chiabo

 

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